Cocina-salón: mucho más que una solución compacta para la cocina

La cocina para preparar té era, en un principio, un pequeño espacio destinado a preparar té rápidamente. Con el tiempo, se ha convertido en un concepto de cocina versátil y compacto que hoy en día resulta imprescindible en muchos entornos de trabajo. Ya sea en una oficina, una consulta médica, un bufete de abogados, un apartamento de vacaciones, una habitación de hotel o una sala de seminarios: en cualquier lugar donde haya poco espacio disponible, una cocina para té ofrece soluciones prácticas para el día a día.

Sirve para almacenar y preparar bebidas. Por lo general, no se pueden preparar comidas completas en ella. Más bien se guardan allí aperitivos listos para consumir, como galletas. Sin embargo, lo principal son el café, el té y las botellas de agua y zumo. No solo los empleados pueden servirse, sino que también se puede dar una cálida bienvenida a los invitados y clientes ofreciéndoles una bebida de su elección. A veces, la cocina de té se convierte en un pequeño punto de encuentro social donde la gente se reúne para charlar un rato. Normalmente se diseña para ahorrar espacio y ser eficiente; a continuación te mostramos lo que debes tener en cuenta al respecto.

Cocina para el té o cocina de oficina: el uso que se le dé marca la diferencia

Aunque los términos «cocina de té», «minicocina» y «cocina de oficina» suelen utilizarse indistintamente, se diferencian claramente en cuanto a su concepto y sus características. Una cocina de té o minicocina tiene un diseño deliberadamente sencillo: ofrece exactamente lo necesario para bebidas, pequeños tentempiés y breves descansos —por ejemplo, un hervidor de agua, un microondas y una nevera compacta—. Por ello, resulta ideal para entornos de trabajo en los que lo principal es tomar un refrigerio rápido o hacer un tentempié entre horas.

Una cocina de oficina clásica, por el contrario, cuenta con un equipamiento más completo y se asemeja más a una cocina doméstica. Aquí, los empleados también pueden preparar comidas completas y comer juntos. Por lo general, cuenta con una cocina, una nevera grande, más superficie de trabajo y, a menudo, incluso un lavavajillas. En consecuencia, la cocina de oficina suele ofrecer más espacio y un ambiente más acogedor, con asientos para descansos más largos.

En resumen: la cocina para el té o la minicocina es la solución eficiente y que ocupa menos espacio para las necesidades básicas. La cocina de oficina, por su parte, es la variante cómoda y versátil que complementa el lugar de trabajo con una auténtica sala de descanso.

¿Qué tamaño debe tener una cocina pequeña?

Las empresas no están obligadas a proporcionar una cocina separada. Sin embargo, deben garantizar que los empleados tengan la posibilidad de tomarse descansos y comer.

El tamaño y el equipamiento de la zona de descanso dependen del número de empleados y de la intensidad de uso. Para equipos pequeños, de entre cinco y diez personas aproximadamente, suele bastar con una pequeña cocina compacta en un hueco o en una pequeña estancia de entre 4 y 6 m², siempre que no se necesite una zona adicional para sentarse. En oficinas más grandes, a partir de unas 20 personas, se recomienda disponer de una sala independiente que cumpla con los requisitos de una sala de descanso. En ella debe haber espacio suficiente para varias personas al mismo tiempo (como mínimo entre 10 y 15 m²), con el fin de evitar aglomeraciones y fomentar la interacción social.

Equipamiento: ¿qué debe haber en una cocina pequeña?

Una cocina para el té bien equipada facilita considerablemente el día a día en la oficina o la estancia en la consulta. Pero, ¿qué es lo que realmente debe tener una cocina para el té? Con los electrodomésticos adecuados, algo de vajilla y soluciones de almacenamiento inteligentes, incluso una minicocina se convierte en un lugar ideal para descansar.

Aparatos electrónicos

El elemento central de cualquier cocina pequeña es el equipamiento. Resulta especialmente práctica una cocina pequeña con nevera, ya que mantiene frescas las bebidas, la leche o los pequeños tentempiés.

Otros electrodomésticos importantes son:

  • una cafetera o una cafetera automática
  • Hervidor de agua para té y sopas instantáneas
  • Microondas para calentar alimentos rápidamente (opcional: tostadora o sandwichera)

Vajilla y cubertería

La cantidad depende del número de usuarios; a menudo basta con entre 1,5 y 2 veces esa cantidad por turno. Se recomiendan:

  • tazas, vasos y copas
  • Platos llanos y hondos
  • Juegos de cubiertos que incluyan cucharillas
  • Cuencos para muesli
  • Cuchillos de cocina pequeños y tablas de cortar

Almacenamiento inteligente

Dado que las cocinas pequeñas suelen tener poco espacio, es fundamental contar con soluciones de almacenamiento inteligentes:

  • estantes de pared para tazas y provisiones
  • Accesorios de organización para armarios, como estantes o cestas extraíbles
  • Tarro transparentes para café, té, azúcar o muesli
  • Barras con ganchos para tazas o utensilios de cocina
  • Estantes estrechos en los huecos de la cocina

Consejo: para que cualquier empleado pueda encargarse de tareas como, por ejemplo, rellenar los granos de café, es útil colocar etiquetas e instrucciones de uso en los electrodomésticos.

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Comprar una cocina para el té: ¿qué hay que tener en cuenta?

Elección de materiales

Opta por materiales fáciles de limpiar y duraderos para la encimera y el fregadero. Las uniones sin juntas son especialmente prácticas, ya que facilitan la limpieza y evitan la aparición de moho. También es importante contar con un suelo resistente para que la cocina auxiliar pueda soportar el uso diario.

Selección de dispositivos

A la hora de equipar las instalaciones, conviene tener en cuenta las necesidades del equipo. Los electrodomésticos de uso profesional pueden resultar especialmente útiles en oficinas muy concurridas: lavavajillas con ciclos de limpieza cortos, cafeteras automáticas de gran capacidad para preparar muchas tazas o aparatos de bajo consumo para reducir los gastos de funcionamiento. Si fuera necesario, se deberían prever adaptaciones en la infraestructura, como una toma de agua fija para la cafetera o un sistema de ventilación.

Planificación presupuestaria

A la hora de comprar una cocina americana para la oficina, hay que tener en cuenta tanto el coste de adquisición como los gastos de funcionamiento corrientes, entre los que se incluyen el consumo energético, la reposición de existencias y el mantenimiento de los electrodomésticos.

Consejos de un profesional

Lo mejor es que pidas consejo a un diseñador de cocinas profesional. Así te asegurarás de que la cocina modular para la oficina se adapte perfectamente al espacio disponible, al número de usuarios y a las rutinas diarias.

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Consejos de diseño: la cocina-salón como lugar de encuentro

En la oficina moderna, la zona de té ha pasado hace tiempo de ser un simple espacio de avituallamiento a convertirse en un centro social. Una minicocina bien diseñada puede fomentar la comunicación, aumentar la satisfacción de los empleados y hacer que los breves descansos resulten más atractivos.

Ubicación y accesibilidad

La ubicación es fundamental: la cocina debe estar situada en un lugar céntrico y de fácil acceso, pero separada acústica y visualmente de la zona de trabajo principal para no perturbar el flujo de trabajo. Evita los pasillos de tránsito y las distribuciones diáfanas que conviertan la cocina en un mero lugar de paso. Un acceso directo a una pequeña zona de descanso favorece los encuentros espontáneos.

Iluminación: ambiente en lugar de luz de trabajo

La iluminación contribuye de manera decisiva a crear ambiente. Los LED de luz blanca cálida (entre 2.700 y 3.000 kelvin aproximadamente) transmiten una sensación de descanso y comodidad, mientras que la iluminación de acento, como las lámparas colgantes o los focos regulables, resalta zonas concretas.

Crear zonas: cocinar y pasar el rato

Incluso en un espacio reducido se pueden definir diferentes zonas. La cocina americana constituye la zona funcional —coger agua, preparar café—, mientras que una zona de encuentro invita a quedarse un rato. Una barra de bar con taburetes ofrece espacio para conversaciones breves e informales, mientras que un pequeño rincón con dos sillas o un sofá crea un ambiente más relajado.

Materiales, colores y plantas

Los materiales que recuerdan a los espacios domésticos crean un ambiente acogedor. Los acabados en madera o los materiales naturales transmiten calidez y son acogedores, mientras que los toques de color alegres, ya sea en las paredes o en los complementos, hacen que la estancia destaque del resto del mobiliario de la oficina. Las plantas mejoran el ambiente interior, aportan toques de vida y apenas ocupan espacio. Los elementos de la imagen de marca de la empresa pueden integrarse de forma sutil, sobre todo cuando los clientes ven la cocina.

La cafetería como punto de encuentro

La cafetera automática suele ser el punto de atracción de la cocina. Un espacio bien organizado para las cápsulas de café, la leche y el azúcar, junto con pequeños detalles como una pizarra con frases inspiradoras o información, crean un «rincón del café» que hace que la estancia resulte especialmente atractiva.

La cocina-salón: una cocina pequeña con gran impacto

Una cocina auxiliar bien planificada ahorra espacio, facilita los procesos y se convierte en un punto de encuentro para breves descansos y charlas en la oficina. Ya sea en una consulta, un bufete o una sala de seminarios, la minicocina aumenta tanto la eficiencia como la satisfacción.

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